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(Alta Gracia, de nuestra redacción) “Voy a tocar un tema de un grupo uruguayo de los setenta, Días de Blues. Se llama “Amasijando los blues”, y es a lo que me dedico” lanzó Botafogo el viernes 24 en Romelia, durante un show acústico virtuoso y disperso en el que abundó en arengas varias.
Más allá de la ¿humorada?, Miguel Vilanova mostró particulares versiones de clásicos del blues y del rock nacional, cambió algunas letras y “deformó” músicas que son parte del denominado “inconsciente colectivo”. Entre las versiones más logradas se destacaron Rutas Argentinas (Almendra), Moscato, Pizza y Fainá (Memphis la Blusera) y Blues del Equipaje (La Mississippi). Solo con un par de guitarras, Vilanova también repasó intérpretes olvidados (Celeste Carballo y Edelmiro Molinari, por caso) y expuso olvidables versiones de algunos clásicos del blues y rock local, como “Maldito piano” (Las Blacanblus) y “Me Gustas Mucho” (Viejas Locas). También reivindicó el servicio militar obligatorio y denunció que “pronto flameará la bandera israelí en la Patagonia”.
Con look tejano –botas, jean, camisa y sombrero de dos alas- y verborragia envidiable, el ex integrante de Pappo´s Blues y Durazno de Gala habló casi tanto como tocó. De arranque, definió a la multinacional Monsanto como “el mal en este planeta” y recomendó el documental “El Mundo según Monsanto”, de la periodista francesa Marie Monique Robin. Luego, fustigó a los gobernadores José Luis Gioja y Gildo Insfrán, a la minera multinacional Barrick Gold y alegó contra las drogas. “Les puedo decir que la cocaína está maldecida” confió, tras una pastosa versión de “Avellaneda Blues”, de Manal.
(Leer nota completa en la edición impresa 529, del viernes 31 de agosto de 2012)
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