Por Horacio López das Eiras
Especial para Sumario
“Viví en Alta Gracia cuando era chico.
Recuerdo haber “espiado” a Manuel
de Falla (mi familia era muy musical);
también vivía el Che Guevara, que
era mayor que yo, y he visto a Evita
inaugurar el Policlínico Ferroviario
y asomada a la ventanilla del tren.
Esas imágenes, a medida de que
fui creciendo, las fui asimilando”.
En ediciones pasadas, Sumario, el diario de los viernes, entrevistó a la bailarina y coreógrafa Teresa del Cerro. Ella relata que decidió radicarse en nuestra ciudad por sugerencia de un “gran amigo“. Este amigo la había invitado a dar un paseo por la ciudad que él conocía de cuando era “pueblo” y por haber vivido hasta los 12 años de edad. Es decir, que el hombre sugería los aires altagracienses con conocimiento de causa.
En ocasión de aquel paseo, al iniciarse la década del ’90, una inevitable recorrida por las márgenes del arroyo Chicaltomtina, determinó que Teresa del Cerro decidiera quedarse a vivir bajo este cielo. Y quien recomienda a alguien un lugar para vivir, es porque quiere a esa persona y quiere al lugar. Anhela que el paisaje que absorbió desde pequeño, revitalice a quien será su nuevo huésped.
(Leer nota completa en la edición impresa 521, del viernes 6 de julio de 2012)
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