Por Horacio López das Eiras
Especial para Sumario
De niño, se iba solito a ver los entrenamientos de equipos legendarios como “La Máquina” y se hizo amigo, entre otros astros, de Ángel Labruna. De grande, su gran ídolo y amigo lo llamó para que sea su ayudante de campo. Primero en Rosario Central, en 1971, y cuatro años después en River, sepultando en el ’75 dieciocho años sin títulos.
En el ´92, Daniel Passarella, entonces entrenador y a quién conocía de la era Labruna, lo llamó para que le observara rivales y refuerzos. Hoy, casi veinte años después, con Passarella de presidente, Rodolfo Talamonti vive en la misma pensión de River, -que él sugirió construir años atrás - atendiendo el semillero de 80 pibes de diversas provincias y otros países que viven ahí, en el “cuartel de los sueños”.
Lo siguiente, es un breve fragmento de la historia de un hombre que nació con la banda roja sobre su pecho y que cuando muera, añora que sus cenizas sean esparcidas por el viejo Monumental.
(Leer nota completa en la edición impresa 522, del viernes 13 de julio de 2012)
|